Se trata de un árbol caducifolio (pierde la hoja en invierno) nativo de Japón, Corea y China, llamado popularmente como cerezo japonés, cerezo de flor japonés, cerezo de flor, cerezo oriental y cerezo de Asia Oriental. Aunque su nombre científico más utilizado y por el que se conoce más es Prunus serrulata, también se acepta Cerasus serrulata var. ‘serrrulata’ ya que:
Hablando de sus características, hay que saber que alcanza una altura de unos 10 metros, con un tronco más o menos recto (puede inclinarse con el paso de los años) y una copa densa, casi semiesférica. Las hojas son alternas, con forma ovada-lanceolada, tienen el margen aserrado y miden unos 5-13cm de largo por 2,5-6,5cm de ancho.
Si te animas a adquirir uno, es importante que tengas en cuenta que se ha de poner en el exterior, a pleno sol o en un lugar donde reciba un mínimo de 5 horas de luz directa. No tiene raíces invasivas, pero como toda planta que se precie necesita su espacio, por lo que no te aconsejo plantarlo a una distancia inferior a 5 metros de muros, paredes, etc.
El suelo debe ser rico en materia orgánica, preferentemente ligeramente ácidos (pH de 5-6)., aunque tolera los calizos. Eso sí, en cualquier caso, esa tierra tiene que ser capaz de absorber y filtrar rápidamente el agua, pues el cerezo japonés no tolera los encharcamientos. Por este mismo motivo, si quieres tenerlo en maceta, es aconsejable usar sustratos como akadama mezclada con un 30% de kiryuzuna, o sustrato universal mezclado con un 40% de perlita.
Por otra parte, el riego será de moderado a frecuente. En principio y dependiendo del clima, se regará una media de 4 veces a la semana en verano, y unas 2 a la semana el resto del año. Durante la temporada cálida es muy recomendable abonarlo con abonos orgánicos, como el guano o el mantillo por ejemplo.
Resiste heladas de hasta los -18ºC, pero no puede vivir en climas tropicales.
El Prunus serrulata ‘Kanzan’ es una de las variedades de cerezo japonés más populares, y con razón. Cada primavera, cuando las temperaturas empiezan a mejorar tras las heladas, sus preciosas flores rosadas cubren las ramas haciendo que la planta se convierta en un espectáculo natural que no podrás dejar de admirar.
Si hablamos de su mantenimiento, lo primero que hay que tener claro es que tiene, al igual que todas las especies de plantas del mundo, sus preferencias y sus necesidades.
Conocido como cerezo japonés, cerezo del Japón o Prunus ‘Kanzan’, es un cultivar de Prunus serrulata originario de Japón que pertenece al género Prunus. Al igual que el resto, es caducifolio lo que significa que caen en alguna determinada época del año (en este caso, es otoño-invierno). Alcanza una altura máxima de 12 metros. Las hojas son simples, ovado-lanceoladas, con el margen serrado o doblemente serrado, miden 5 a 13cm de largo por 2,5 a 6,5cm de ancho, y se vuelven amarillas, rojas o carmesí antes de caer.
Las flores, que brotan en primavera, son dobles (es decir, que tienen dos capas de pétalos) y se agrupan en racimos de dos a cinco flores, y son rosadas. No produce frutos, puesto que se multiplica únicamente por injertos, normalmente sobre Prunus avium.
En el verano, sus flores son reemplazadas por un rico follaje verde que proporciona una amplia sombra. Por ser del tipo ornamental crece en varias zonas de rusticidad, y las personas suelen plantarlas para enriquecer el paisaje de sus patios.
Los árboles de cereza se pueden dividir en tres grupos; europeo, americano y oriental, siendo este el Prunus Serrulata, que resulta el menos resistente. Este género comprende más de 400 especies y numerosos cultivares de setos que crecen en climas templados.
Entre las especies se incluyen:
Son parte de la familia de las rosas por lo tanto, al igual que éstas, la mayoría florecen durante la primavera. Unas pocas variedades son cultivadas para florecer más tarde y en realidad muestran sus flores en otoño o incluso durante el invierno.
Con el cuidado y la atención adecuada el Prunus Serrulata se mantendrá sano y hermoso durante su período de floración, así como también durante muchos años que le esperan por venir. Aunque no lo creas, aumenta su belleza mientras va madurando a través de los años.
A continuación los cuidados más generales que deberás realizar:
Los cerezos ornamentales son susceptibles a las mismas enfermedades que las variedades fructíferas. La mayoría de los patógenos que perpetúan los ciclos de vida de la enfermedad al hibernar en las frutas caídas y en la hojarasca debajo de los árboles.
Algunos problemas comunes que se ven en los árboles de cerezo son las siguientes:
Un saneamiento escrupuloso al rastrillar y eliminar toda la basura que rodea la planta ayuda a romper el ciclo de cualquier enfermedad que se haya generado. De igual manera, tener esta rutina reduce la propagación de las enfermedades.
El árbol de flor de cerezo japonés requiere plantación específica y necesidades de crecimiento. Junto con el tipo de suelo adecuado, los jardineros deben saber cuánta luz solar deben recibir, cantidad de fertilizantes y el agua necesaria.
La falta de proporcionar cualquiera de los requisitos puede resultar en un árbol enano que no produce flores adecuadas o es un completo fracaso para prosperar. A continuación compartimos contigo los mejores consejos para disfrutar su presencia durante el proceso de floración:
Si necesitas moldear el árbol, hazlo después de la floración a principios del verano, en estos días hay menos enfermedades en el aire
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