Cuidados de la planta suculenta Agave attenuata o Maguey del dragón |
El género Agave, subfamilia de las Agavoideae, comprende unas 300 especies de plantas suculentas oriundas de México, Centroamérica y el Suroeste de EEUU. Algunas especies de este género son: Agave attenuata, Agave stricta, Agave potatorum, Agave victoria-reginae, Agave guadalajarana, Agave ferox, Agave americana, Agave filifera, Agave macroacantha, Agave sisalana, Agave striata, Agave celsii, Agave bracteosa, Agave angustifolia, Agave vilmoriniana, Agave lechuguilla, Agave univittata, Agave shawii, Agave parrasana, Agave parryi, Agave ferdinandi-regis, Agave stricta, Agave datylio, Recibe los nombres vulgares de Maguey del dragón o Maguey cuello de cisne. Es una especie originaria del estado de Jalisco, México. Son plantas suculentas de corto tronco que no suele superar el metro de altura cuando. Sus atractivas hojas de color verde azulado o verde lima no presentan espinas. Estas plantas mueren tras la floración que puede tardar bastantes años en producirse si bien producen hijuelos en la base. Los tallos florales, llenos de flores de color amarillo verdoso, miden hasta 3 metros de altura y suelen doblarse. Son plantas de bajo mantenimiento muy útiles para su uso en macetas, en rocallas, formando borduras, como ejemplares aislados y para cubrir taludes. El Maguey del dragón prefiere una exposición de pleno sol pero vive bien en semisombra. No les gusta mucho el frío aunque podrían soportar alguna helada ligera. Lucen mejor en un suelo normal de jardín bien drenado con arena gruesa aunque pueden vivir en terrenos pobres y secos. Los riegos serán moderados (esperar a que la tierra se haya secado) todo el año y en invierno se eliminarán. Agradecen un abonado con compost en verano y un aporte de fertilizante mineral para cactus en primavera. No necesitan poda. Habitualmente suelen verse libres del ataque de las plagas pero son sensibles al exceso de riego. La propagación se realiza a partir de semillas sembradas en primavera o por separación de los hijuelos que la propia planta produce. La ágave atenuado prefiere un entorno seco. Asegúrate de que la tierra de la maceta esté lo suficientemente húmeda cuando la riegues, dejando que el agua fluya por la parte inferior de la maceta. Algunos síntomas de deshidratación son que las hojas se vuelvan suaves o incluso que parezca que encogen. La tierra se seca relativamente rápido en un entorno bien ventilado con la suficiente luz solar, por lo que el intervalo de riego puede acortarse si se considera necesario. En verano, durante el periodo de crecimiento de la ágave atenuado, la cantidad y frecuencia del riego puede aumentarse ligeramente. Una vez comienza el otoño, hay que reducir el riego conforme se ralentiza el ritmo de crecimiento de la planta. Es mejor mantener la tierra de la maceta seca en este momento. Si la temperatura cae a 10 ℃ en invierno, entrará en dormancia. Si esto ocurre, deja de regarla y asegúrate de mantener su calor para garantizar que sobrevive al invierno. Comienza a regarla de nuevo cuando la temperatura suba por encima de 20 ℃ en primavera. RiegoEl riego debe ser de moderado a escaso. El Agave attenuata es una suculenta que resiste bien la sequía, pero no tolera el encharcamiento. Por eso, si lo tienes en maceta es muy importante que no le pongas un plato debajo (a menos que sepas que te vas a acordar SIEMPRE de retirarle el agua que sobre a los 30 minutos de haber regado); y si lo vas a plantar en el suelo, debes de asegurarte de que la tierra tiene muy buen drenaje. Por este motivo, también es muy aconsejable comprobar la humedad del sustrato o de la tierra antes de regar, por ejemplo con un palo delgado de madera o con un medidor de humedad digital. Así, poco a poco irás viendo que con unos 2 riegos de media a la semana en verano y con 1 cada diez o quince días el resto del año, podrá ir creciendo. |
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