El nombre científico de este cerezo es Prunus Serrulata. Es un árbol imponente, que puede alcanzar los cinco metros de altura: cuatro en la copa y tres en el tronco. Este último es de color rojizo, como los cerezos europeos, cuenta con unas hojas redondeadas, que irán cambiando de color con la estación y, lo que más llama la atención, su flor. De color rosa, blanco y púrpura, que llena sus ramas en primavera.
Puede plantarse en, casi, cualquier suelo, además de no necesitar demasiados cuidados. Lo principal que debemos saber es que prefiere un clima templado, sin grandes heladas, que podrían afectar a su crecimiento. Además, se adapta bien a los diferentes suelos, pero es necesario que drene adecuadamente. Su lugar ideal son los suelos húmedos y fértiles.
El sol es uno de los factores más importantes para el crecimiento del cerezo japonés. No es necesario para que se desarrolle, pero cuanto más sol, mayor será la floración. Es un árbol que hay que podar de vez en cuando, teniendo cuidado de no cortar grandes ramas, puesto que esto podría afectar a su salud.
Por otra parte, se trata de un árbol sensible a las plagas, que hay que cuidar de pulgones, ácaros, orugas, babosas y caracoles, entre otros. A pesar de que el cerezo japonés no suele dar frutos, también hay que protegerlo de las aves, que se posarán para hacerse con ellos.
Teniendo en cuenta todo lo comentado, se trata de una opción ornamental, espectacular para nuestro jardín. Si contamos con un sitio soleado donde plantarlo, nos dará belleza todo el año, con sus cambios de color y tonalidades. Además de combinar excelentemente bien, con otras especies vegetales.
El cerezo es el árbol más emblemático de Japón y contemplar la caída de sus flores es una tradición. Es símbolo de la felicidad efímera y fugacidad de la vida, ya que en el momento de su máxima floración, las flores comienzan a caerse poco a poco.
Para los japoneses también tiene un significado asociado con el código samurai. Incluso es la figura emblema de estos guerreros.
Género: Prunus.
Familia: Rosaceae.
Origen: Japón.
Nombre científico: Prunus serrulata.
Nombre común: Cerezo, sakura, cerezo japonés, cerezo de flor.
Característica principal: Sus flores encrespadas de color rosa.
Tamaño: Puede alcanzar los 5 mts de altura, cuatro en la copa y tres en el tronco.
Floración: En pleno invierno, más precisamente durante todo el mes de Agosto.
Luz y ubicación: En exteriores a pleno sol.
Temperatura: Prefiere un clima templado, sin fuertes heladas.
Riego: Regulares y moderados.
Sustrato: Normal, bien drenado, neutro o alcalino.
Fertilizante: No es necesario.
Poda: No es necesaria, salvo para eliminar las ramas viejas o mal orientadas.
Plagas: Es sensible al ataque de pulgones, ácaros y caracoles.
Flores de cerezo.
En Japón, los árboles de cerezo son denominados sakura. Las recepciones solemnes, conocidas como Hanami, generalmente son excursiones en donde las personas se juntan para reflexionar sobre la naturaleza efímera de la vida y la mortalidad, debido a que la vida útil de las flores de cerezos es corta. La cultura samurái de Japón también admiraba mucho a esta flor ya que se consideraba que los samuráis (al igual que las flores de los cerezos) tenían una vida corta y además porque se creía que la flor representaba las gotas de sangre derramadas en sus batallas. En la actualidad, la flor representa inocencia, la sencillez, la belleza de la naturaleza y el renacimiento que trae la primavera.
Muchas de las variedades que han sido cultivadas para uso ornamental, no producen frutos. Las cerezas comestibles generalmente provienen de variedades de las especies relacionadas: Prunus avium, Prunus cerasus, etc.
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