Actualmente su cultivo se desarrolla mayoritariamente en la sierra del Perú (Cusco, Huánuco, Huancavelica, Junín y Cajamarca); sin embargo también se presenta en la costa y selva. La planta de aguaymanto es de consistencia herbácea, de ciclo productivo anual, de porte bajo hasta una altura de 1,2-1,8 m.
Es una planta muy decorativa, sobretodo cuando ha producido sus frutos. Es perfecta para cultivar en macetas, en jardineras, en cubos reciclados con agujeros en la base,… y por supuesto en el huerto o jardín.
Los frutos se pueden consumir frescos, recién cogidos de la planta, pero también se emplean para hacer mermeladas, yogures, dulces, helados, conservas y hasta licores.
Se cree que ayuda a prevenir o aliviar los síntomas del asma, el reuma, la depresión, la menopausia, las heridas, la diabetes, o la sinusitis.
Descripción Botánica
Planta de tipo arbustiva con una raíz fibrosa que se ha encontrado a más de 60 cm de profundidad en el suelo. Posee un tallo algo quebradizo de color verde, con vellosidades de textura muy suave al tacto. Las hojas son enteras, similares a un corazón pubescente y de disposición alterna.
Las flores son hermafroditas de cinco sépalos, con una corola amarilla y de forma tubular. El fruto es una baya carnosa en forma de globo, con un diámetro que oscila entre 1,25 y 2,5 cm y con un peso entre 4 y 10 g; está cubierto por un cáliz formado por cinco sépalos que le protege contra insectos, pájaros, patógenos y condiciones climáticas extremas. Su pulpa presenta un sabor ácido azucarado (semiácido) y contiene de 100 a 300 semillas pequeñas de forma lenticular.

Clima y suelo
Es un cultivo que se desarrolla muy bien en altitudes altas, entre 1800 y 2800 msnm, con temperaturas promedio entre 13º y 15ºC. La planta es susceptible a temperaturas extremas; las temperaturas muy altas pueden perjudicar la floración y fructificación, así como las temperaturas nocturnas inferiores a 10ºC de manera constante impiden que prospere, igualmente una lluvia persistencia afecta la condición de la planta.
La temperatura y la luz juegan un papel muy importante en el tamaño, color, contenido nutricional, sabor y tiempo de maduración del fruto. Para obtener un fruto de buena calidad se requiere una intensidad lumínica equivalente entre 1,500 y 2,000 horas luz/año. La precipitación anual óptima debe oscilar entre 1000 y 2000 mm bien distribuidos a lo largo del año, con una humedad relativa entre 70% y 80%. El suministro de agua durante los períodos secos es importante para evitar que se rajen los frutos.

La uchuva prefiere aquellos suelos con textura areno-arcillosa con buen drenaje y alto contenido de materia orgánica y un pH que debe estar entre 5.5 y 6.8.
Reproducción
El cultivo se propaga por semilla (sexualmente), procedente de frutos de buen tamaño, completamente maduros, cosechados de plantas vigorosas. Las semillas se extraen y se colocan en un recipiente plástico en el cual se someten a un proceso de fermentación por espacio de 24 a 72 horas, posteriormente, se lavan con agua limpia y se colocan a secar a la sombra sobre un papel absorbente. Una vez secas, se almacenan por 8 días para luego sembrarlas en el semillero con suelo desinfectado. Después de 25 -30 días las plántulas se trasladan a bolsas por un mes, de donde se llevan a campo. Para hacer un mejor manejo del cultivo y obtener fruta de mayor calidad se recomienda el tutorado de las plantas.
Trasplante y Siembra
El trasplante al sitio definitivo se hace cuando la planta alcanza una altura de 15 a 20 cm y tenga de 3 a 4 hojas. Los hoyos deben ser de 30 x 30 cm, en el fondo puede colocarse 2 kg de abono orgánico más 80 g de abono
10-30-10 al momento de la siembra. La distancia más recomendada es de 2.0 x 2.0 m en cuadro para una población de 2.500 plantas/ha. Puede sembrarse en pendientes pronunciadas.
Cultivo
La propagación puede efectuarse tanto por estacas como por semillas. En cultivo, la propagación se realiza normalmente por semillas. Las semillas tiene una tasa de germinación de 75—85% y un tiempo de germinación de 10—15 días. La más alta tasa de germinación ocurre en semillas tomadas de frutos completamente maduros. La tasa de germinación disminuye a mayor tiempo de almacenamiento de las semillas; donde la fermentación del fruto previo a la obtención de las semillas no tiene influencia en la tasa de germinación, lo que para semillas de Solanaceae sería altamente inusual, dado que generalmente, la fermentación del fruto y posterior separación de las semillas conduce a un aumento en la tasa de germinación.

Las semillas para el cultivo de P. peruviana se obtienen normalmente de frutos fermentados. Para el cultivo se recomienda la instalación de camas de cultivo, desde donde se traspasarán las plantas para ser plantadas en el campo, después de ca. 2 meses, con un tamaño de 20—25 cm. Las semillas pueden también ser sembradas a 2—3 cm de profundidad en turba y mantenidas con bastante humedad atmosférica, lo que lleva a muy buenas tasas de germinación. Para la plantación en el campo se prepararán hoyos de 40 x 40 cm de ancho, que se fertilizarán previamente con humus de lombriz y compost o con fertilizante sintético. La siembra directa en el campo no se recomienda, entre otras razones, por el reducido tamaño de las semillas (y de las plántulas), así como a las altas demandas de agua durante la germinación.
La densidad de plantación es decisiva para obtener altos rendimientos se recomienda una distancia de 40—80 cm entre las plantas y una distancia entre hileras de 50—90 cm. En Bulgaria, los más altos rendimientos se han obtenido con distanciamientos de 50 x 70 cm. Adicionalmente, se puede mostrar que el transplante adicional de las plantas en macetas más grandes antes de la plantación tiene una influencia determinante en el desarrollo morfológico (la que continúa después de la plantación en el campo) y en la producción.
El transplante lleva a un aumento de la producción en ca. 25%. La influencia del distanciamiento entre plantas en la composición fitoquímica es reducida, con valores un poco mejores en plantas transplantadas. En Nueva Zelanda se ha mostrado que el más alto rendimiento por planta se alcanza con distanciamientos de > 0,6 m. Menores distancias llevan a plantas más altas y más alta producción total, pero las labores de manejo se hacen más difíciles. El desbroce se realiza normalmente en forma manual. En Nueva Zelanda se pudo mostrar que el cultivo bajo suelo con acolchado plástico („PE-Mulch“) lleva a un mayor crecimiento, más altos rendimientos y a una mejor relación entre biomasa vegetativa y producción de frutos. El acolchado vegetativo no sólo oprime las malezas, sino que además incrementa las temperatura del suelo, mantiene la humedad y previene en contacto de los frutos con el suelo y con ello su posible contaminación.

El tiempo de cultivo entre la germinación de la semilla y los primeros frutos cosechables es de ca. 9 meses. El tiempo de producción del cultivo desde la aparición los primeros frutos cosechables es de 9—11 meses adicionales. Después de ese tiempo tanto la productividad de las plantas, así como la calidad de los frutos disminuye, a pesar que el cultivo se puede mantener por los siguientes dos a tres años. Para la fertilización del cultivo se recomienda utilizar 1,5 kg de compost y humus de lombriz por planta cada tres meses, o 1—1,5 L de abono líquido fermentado cada 15—20 días. En Cajamarca (Perú), se evaluó la respuesta de la mejor dosis de abonamiento con gallinaza en el rendimiento de P. peruviana, en tres ecotipos, concluyéndose que los mejores resultados se obtuvieron cuando se usó entre 2—3 kg de gallinaza por planta, dando rendimientos promedio entre 9,77—10,05 t ha-1.
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