Empieza por humedecer la tierra. Riega el bambú la noche antes de que quieras trasplantarlo. Las plantas siempre están más contentas después de haber recibido algo de agua. Asegúrate de darle tiempo para que drene, por ejemplo durante la noche. Quieres que la tierra esté húmeda, no empapada. Lo primero, como ya hemos explicado, es saber si sólo estás trasplantando un bambú sano a un recipiente más grande, o si estás dividiendo un cepellón afectado en numerosas unidades. Incluso si sólo se trata de un trasplante, las raíces y la tierra deberían mantenerse unidas en una masa mayormente sólida. Puede que pierdas un poco de tierra al levantarla de la maceta, pero no es nada grave. De todos modos, añadirás tierra fresca y abono en el nuevo recipiente. Si sólo vas a trasplantar, basta con colocarlo todo en una nueva maceta, del doble de tamaño que la original. Antes de colocarlo en la nueva maceta, utiliza un palo, un destornillador o algo similar para aflojar un poco las raíces. Esto las preparará para estirarse y crecer en la nueva y espaciosa maceta una vez trasplantadas. Rellena el resto de la maceta con una mezcla de buena tierra para macetas y abono orgánico. Al bambú le gusta mucho el nitrógeno, y a mí me gusta utilizar estiércol de caballo o compost de setas.
El bambú enano es una gramínea siempre verde con hojas lineares de hasta 8cm de longitud. Crece hasta una altura máxima de 50cm, por lo resulta ideal para tener en maceta durante toda su vida, decorando por ejemplo el salón.
Si hablamos del cultivo, no es una planta exigente. Lo único que se debe de tener muy en cuenta es que, tanto si tiene en interior como en el exterior, debe de recibir mucha luz natural. En el caso de que se viva en un clima con heladas, será necesario protegerla del frío, pues podría sufrir daños importantes.
Una vez cada dos años es necesario cambiarlo de maceta, en primavera, plantándolo en una que sea unos 3-4cm más amplia que la anterior, usando un sustrato universal para plantas mezclado con un 20% de perlita. Después del trasplante, y una cada vez cada 4-5 días, hay que regar la planta, evitando así que el sustrato se seque. Tampoco podemos olvidarnos del abono, lo cual se recomienda hacer desde primavera hasta finales del verano con un abono mineral u orgánico, como guano, siguiendo las indicaciones especificadas en el envase.
El bambú de interior es resistente a plagas y enfermedades, y no necesita que lo podemos. Lo que sí se puede hacer es dividir la mata, así conseguiremos nuevos ejemplares.
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