Uno de los elementos más atractivos de las especies de Agave es la exuberante floración que emiten una vez se inicia el desarrollo generativo. Agave attenuata produce un racimo largo que puede superar varios metros de altura, con tonalidades amarillentas y verdosas.
Ornamentalmente no es muy atractiva, pero la espectacularidad de la floración nace de ver cómo una planta tan pequeña es capaz de producir algo tan grande.
De ahí que siempre se considere que las especies de agaves mueren después de la floración, ya que prácticamente agotan toda su energía, poniendo en jaque su supervivencia. Sin embargo, en el caso de Agave attenuata no es lo habitual si recibe cuidados por nuestra parte, teniendo planta para largo a pesar de emitir una floración de varios metros de altura y que llega incluso a arrastrarse por el suelo.
Lo más atractivo y particular de Agave attenuata para ser cultivada en el jardín es que sus hojas no tienen espinas ni superficies puntiagudas que puedan hacer daño si las rozamos.
Los tallos son lisos, con un color verde apagado y ligeramente curvados, parecidos al de la yuca u otras especies relacionadas. Sin embargo, suele estar tan ramificado que apenas se ve, salvo que podemos las hojas inferiores para aumentar su porte vertical.
En cuanto a las hojas, hablamos de una forma ancha, color verde apagado (tonalidades grises o azules), con gran densidad foliar y aspecto coriáceo. Tienen gran tamaño, superando los 50 cm de longitud o más, hasta los 15 cm de ancho.
Conforme Agave attenuata va ganando altura, las hojas inferiores se van curvando, siendo recomendable si se cultiva en maceta eliminarlas para conseguir un efecto más atractivo de la planta.
Como es habitual en las especies de agave, su clima favorito es la calurosa zona mexicana de Jalisco y el este. Suele crecer de forma natural en zonas montañosas pedregosas y laderas, formando pequeños grupos. Sin embargo, cada vez es más raro ver crecer esta especie de forma salvaje.
La especie A. attenuata es elegida por muchos jardineros por su facilidad de cuidados, gran adaptación a clima medio y bajos cuidados. Dado que su crecimiento es lento y es una especie muy longeva, muchos optan por cultivarla en macetas, trasplantándola solo cuando sus raíces escapan por los agujeros inferiores.
Está especialmente adaptada al jardín xerófito o de rocalla, en bordes de paseos o zonas aisladas con buena iluminación.
El clima ideal para Agave attenuata es una zona cálida, con inviernos suaves y veranos calurosos. Aunque soporta heladas débiles, lo ideal es que no se exponga a temperaturas inferiores a los 0 ºC.
Se cultiva a pleno Sol o zonas de semi sombra, bien aireadas y sin mucha acumulación de humedad ambiental.
El Agave attenuata se multiplica por hijuelos y por semillas (más raro) en primavera, siguiendo este paso a paso:
Como es una planta del que brotan varios retoños del tallo, se pueden separar cuando tengan un tamaño que permita manipularlos bien. Sepáralos con un cuchillo de sierra previamente desinfectado, y a continuación plántalos en macetas individuales con pómice u otro sustrato arenoso colocadas en el el exterior, en semisombra.
Las semillas se siembran en semilleros (macetas, bandejas de semillero, …) con sustrato para semilleros por ejemplo (en venta aquí). Entiérralas muy poquito, lo suficiente para que no queden expuestas directamente al sol, y riega.
Luego solo quedará colocar el semillero en el exterior, en semisombra, y mantener el sustrato siempre húmedo pero no encharcado. Si todo va bien germinarán en unos 5-10 días.
Quizás alguna cochinilla, pero nada que no se pueda quitar con un pincel empapado en alcohol de farmacia. Eso sí, debes tener cuidado con los caracoles y babosas, pues disfrutan comiendo hojas tiernas.
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