Las lechugas necesitan una humedad alta, pero no en exceso. Después de las primeras semanas desde su plantación, deberás mantener el riego constante (una vez cada tres días) e intentar que en todo momento les dé luz natural para garantizar su buen desarrollo.
Si en tu casa la temperatura es mayor de 30 °Cpor las tardes, lo mejor será buscarles algo de sombra. Lo mismo ocurre con el frío extremo: si la temperatura es considerablemente baja por las noches, deberás esperar a que las condiciones sean más templadas para cosechar tus lechugas con éxito.