La soja, especie de extraordinaria importancia a nivel mundial, puede proporcionar a nuestros agricultores otro cultivo de primavera/verano con el que rentabilizar sus explotaciones.
Las últimas variedades junto a inóculos apropiados aseguran el éxito del cultivo.
Con variedades no modificadas genéticamente cubrimos perfecatmente las necesidades tanto para leche como para alimentación animal.
El cultivo de la soja no es especialmente complicado, crece bien con la cantidad justa de sol, calor y suelo húmedo. Sin embargo, las características del cultivo de soja hacen que, en las primeras etapas de crecimiento, la soja sea vulnerable a heladas, encharcamientos, enfermedades y plagas.
Así pues, los productores agrícolas deben conocer cómo cultivar soja, seleccionando cuidadosamente el momento ideal de siembra y monitorizando de cerca sus cultivos durante el proceso de crecimiento. Afortunadamente, la tecnología moderna aplicada al cultivo de la soja permite monitorizarla a distancia. Una vez que el cultivo ha madurado, cosecharlas en el momento adecuado garantizará que todos los esfuerzos del agricultor han merecido la pena.
Los suelos donde se cultiva soja de alto rendimiento son suelos arcillosos, ricos en materia orgánica y bien drenados. Este tipo de suelo es el más adecuado gracias a su pH ideal para cultivo de soja, con valores de 6,0 a 7,5. Este tipo de suelo debe favorecerse por encima de otros por varias razones. Para empezar, las semillas tienen dificultad para germinar en suelos salinos o sódicos. Los suelos muy ácidos (con un pH inferior a 4,5) no son adecuados para el cultivo de leguminosas, debido al potencial de toxicidad del aluminio y el manganeso. Por último, los suelos con un pH superior a 8 suelen carecer de los micronutrientes necesarios para el cultivo de la soja, especialmente zinc y hierro
La siembra de la soja tiene varios pasos y procesos. A continuación, desglosaremos los aspectos cruciales de cada uno de ellos para que pueda aumentar el rendimiento y la rentabilidad económica de este cultivo.
Oportunidad de la cosecha
E’ periodo de cosecha no es muy amplio, lo que obliga a una constante atención de’ productor. La condición de cosecha se manifiesta principalmente porque las hojas amarilican y se caco; los tallos SC vuelven quebradizos y las vainas se abren con cierta facilidad si se les presiona con los dedos. Las plantas adquieren un color parduzco-amarillento caracteristico. Cuando se escucha el sonido de los granos dentro de la vaina desprendidos, está lista la planta para ser cosechada. La declinación de la humedad es rápida después de la calda de las hojas, lo que obliga a una constante revisión del cultivo para realizar una cosecha oportuna.
La humedad ideal de los granos debe estar entre 13 y 15%. A mayor humedad no resulta conveniente cosechar si no se tiene equipo apropiado para secar soya, ya que ésta requiere un proceso cuidadoso de secado artificial. Por otra parte, puede existir el peligro de que el grano no este totalmente maduro. Por el contrario si la cosecha se efectúa con humedades demasiado bajas, 10% o menos, las vainas se desgranan fácilmente, lo que constituye la fuente más importante de perdidas debido a la cantidad de granos que caen al suelo. Por ello es preciso señalar que las perdidas son menores cuando se cosecha en la mañana o al final de la tarde, es decir, en los periodos de’ día en los cuales las vainas están más húmedas.
Conviene tener en cuenta que el grano puede variar de demasiado húmedo a demasiado seco durante un mismo día y en ocasiones, entre el comienzo y el final de la mañana.
En máquinas donde se puede cambiar con facilidad la velocidad de cilindro, es conveniente comenzar a cosechar temprano en la mañana cuando el rocio es algo mayor. Esta práctica requiere que la velocidad del cilindro sea el doble de lo normal. Una vez que los granos hayan bajado al 14% de la humedad, o a medida que la humedad disminuye con el avance del día, se observará en la tolva, si se presentan roturas en los granos. Si ello ocurre, deberá reducirse en forma gradual la velocidad del cilindro. Con esto se disminuye no sólo el desgrane, sino también se amplia el número de horas de’ día para realizar eficientemente e’ trabajo de cosecha. Sin embargo, esta práctica no es recomendada cuando la cosecha se destina á semilla.
Rapidez de cosecha
Si la superficie a cosechar es grande y se dispone de una sola máquina cosechadora, es probable que hacia el final de la cosecha, o aún a la mitad de la misma, el cultivo se seque en exceso y las pérdidas por desgrane sean elevadas.
También en superficies extensas puede suceder que la cosecha se demore en forma excesiva, y avance mucho el otoño con el peligro de las neblinas y las lluvias, las que pueden afectar la calidad de las semillas, ya que éstas quedan propensas a ser atacadas por hongos.
Nave y colaboradores (1973) señalan que en E.E.U.U. se ha comprobado que una vez que la soya ha llegado a su madurez, cuanto más tiempo sea mantenida en pie, menor será su vigor; esto es muy importante en cultivos que van a ser destinados a semilla.
Para acelerar la cosecha y disponer de cultivos en condiciones óptimas pueden usarse varias consechadoras en el mismo campo, o hacer siembras escalonadas, con la misma variedad, o sembrar variedades de diferentes ciclos.
Los problemas mencionados anteriormente conducen a que muchos se preocupen más por levantar rápido su cosecha, que por las pérdidas que pueden existir por falta de correctos ajustes en la cosechadora. Consideran que el riesgo que se corre teniendo un cultivo de soya en pie en una época tardía del año puede ser mayor que el beneficio de menores perdidas de granos.
Generalmente cuando las máquinas no cuentan con ajustes rápidos, que se pueden hacer desde el asiento de’ conductor (altura y velocidad de’ molinete, velocidad y luces del cilindro, etc.) la tendencia es no hacer los ajustes necesarios para evitar las detenciones prolongadas de la cosechadora, con el consecuente incremento de la pérdida de granos.
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