El café robusta es originario de África, concretamente del antiguo Congo Belga. Su plantación se extendería desde el año 1900 por todo el continente africano, sobre todo por África Central y Occidental, hasta traspasar sus fronteras para llegar hasta el sudeste asiático y a zonas de América del Sur.
Este cafeto proviene, concretamente, de los bosques tropicales cercanos a la media luna del casi mítico Lago Victoria, que tanto nos ha enseñado acerca de nuestros orígenes.
A partir del siglo XX, el café robusta empezó a producirse en mayor escala en el sudeste asiático, a causa de que una gran plaga de roya de la hoja acabase con los cultivos de Java y Ceilán.
Por lo general, el café robusta, al ser una de las variedades más utilizadas para el consumo de café, se compara con la variedad más valorada y, por lo tanto, también más cultivada: el café arábica. Teniendo esto en cuenta podremos decir cuáles son sus características principales a la de diferenciar su cultivo.
El cafeto de robusta es mucho más grande que el cafeto de arábica. Del mismo modo, y por esta razón, su crecimiento es mucho más rápido y resistente, tanto a las plagas y enfermedades como a las variaciones del clima.
La planta presenta unas hojas de gran tamaño, anchas y de color verde pálido bastante característico, así como sus flores de color blanco que desprender un agradable aroma. Asimismo, en comparación con el cafeto de arábica, el robusta necesita de una polinización cruzada, ya que no puede polinizarse con su propio polen, para conseguir reproducirse.
En cuanto al fruto, el café arábica presenta cerezas de café más pequeñas pero más numerosas que la variedad arábica. Estas maduran tras unos 10 u 11 meses, concretamente dos meses más que en el caso del café arábica.
Por último, uno de los motivos de que sea una de las variedades de café más cultivadas, el cafeto de robusta produce café de manera más constante y prolongada, cosa que lo dota como una de las variedades más rentables.
En Incapto contamos con el Café Strong Blend, un café que tiene un 20% de robusta. Se trata de una mezcla perfecta para los amantes del café más intenso y más amargo.
El café robusta, cuyo nombre científico es Canephora, ocupa el segundo lugar en cuanto a la cantidad de café producido globalmente, constituyendo más del 30% del total mundial.
Esta variedad, que se caracteriza por sus plantas de hojas grandes y anchas, tiene sus raíces en el centro de África, en países como Uganda y el Congo. Originario de los densos bosques tropicales cerca del legendario lago Victoria, su cultivo ha proliferado a través del continente africano desde el año 1900.
Su popularidad entre los productores se debe principalmente a su capacidad de ofrecer una producción estable, lo que se traduce en una mayor rentabilidad.
Dentro del vasto universo del café, el arábica y el robusta ocupan posiciones destacadas, pero son muy diferentes entre sí.
Estas diferencias abarcan desde su origen y proceso de cultivo hasta su aspecto físico y, por supuesto, sus perfiles de sabor. En los siguientes apartados, desglosaremos estas diferencias principales, para que puedas identificar cada variedad y entender cómo estas diferencias se traducen en la taza de café que disfrutas cada día. Al fin y al cabo, cada detalle cuenta en la búsqueda del café perfecto.
Si estás buscando un café con una mayor concentración de cafeína, el café robusta es tu elección.
Este tipo de café tiene aproximadamente el doble de cafeína que la arábica. Sin embargo, esta alta concentración de cafeína también contribuye a que el sabor del café robusta sea más amargo que el del café arábica.
La principal distinción entre estas dos variedades de café radica en sus características genéticas. El café arábica se distingue por su sabor delicado, con matices de azúcar, frutas y bayas, y es posible que percibas un sutil sabor a vino debido a su nivel de acidez. Esta variedad es reconocida por sus ricos aromas y cualidades organolépticas, siendo comúnmente valorada como de superior calidad en comparación con la robusta.
En contraste, el café robusta presenta un sabor más intenso, con notas de chocolate y nueces.
Aunque es menos ácido que el arábica, su amargor es más pronunciado debido a una mayor concentración de cafeína. Este perfil de sabor más amargo hace que el café robusta se utilice frecuentemente en la producción de cafés instantáneos y en mezclas de menor calidad.
Hablando del aspecto del café, el robusta tiende a ser más oscuro y produce más crema en comparación con la otra variedad. Este fenómeno se debe a su menor contenido de aceite.
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