Especie forestal con más de 25 metros de altura en su etapa adulta. Es originario de la Región de Endemismo Tumbesina, un área geográfica comprendida entre Ecuador y Perú, aunque bien se le puede observar en el lado occidental de los Andes Septentrionales (en Perú: lugares como Suyo, en Ayabaca, región Piura).
Durante los primeros años vida presenta alcayatas, es decir, espinas cónicas; que envuelven el tronco del árbol para protegerlo de agentes externos como mordeduras de ardillas, venados y animales exóticos, como vacas y cabras. Esta permanencia de espinas lo gozará hasta una edad aproximada de 25 a 30 años.
Como la mayor parte de especies forestales, resulta ser caducifolio, esto significa que pierde gran parte de sus hojas fuente la estación seca para reducir el esfuerzo de tomar agua y redistribuir hacia las hojas. Esta adaptación también le permite destinar el esfuerzo para la producción de flores y frutos en el tiempo más seco, entre julio y noviembre.
En septiembre ocurre su florecimiento, el árbol ha dejado caer sus hojas y ahora se viste de grandes números de flores de cáliz rojo y pétalos cremas que son el manjar para abejas silvestres, sin aguijón, como la abeja de palo, alpargate, pulao, etc.; así como abejas exóticas del género Apis. De hecho, dado de su gran producción de flores y de ser, por consecuente acto, una especie melifera es muy querida por los extractores tradicionales de miel silvestre en la región.
Luego de venida la floración, ocurre la producción de frutos: una fina fibra vegetal color blanco aparece tal como lo haría un copito de nieve y de pronto, se van desprendiendo llevadas por las corrientes de aire. Esa fibra contiene en su interior muchas semillas del ceibo madre y está características asegura a la planta madre que su descendencia puede llegar más lejos y colonizar nuevas zonas. De entre el suelo se deja ver ese artificio de la naturaleza de forma más detallada.