Nuestros senderos se tiñen de rosa con la belleza del tajibo morado (Handroanthus impetiginosus), que no solo decora el paisaje, sino que ayuda a regular el clima y atrae aves que embellecen aún más nuestro espacio
El Handroanthus impetiginosus, conocido, junto con H. heptaphyllus,[2] como lapacho rosado,[3][4] es una especie arbórea nativa de Sudamérica, donde crece desde el Paraguay, Bolivia, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia y el norte de Uruguay y Argentina hasta México. Prefiere suelos arenosos y húmedos.
Las flores aparecen en el hemisferio sur entre julio y septiembre, antes del rebrote. En el hemisferio norte, desde México hasta Colombia la flor brota entre los meses de enero y febrero.
Son grandes, de forma tubular; la corola es por lo común rosada o morada en esta especie, aunque excepcionalmente se presenta blanca, y supera los 4 cm de largo. Se divide en cinco lóbulos rizados, cuya garganta presenta estrías más oscuras. La flor muestra 4 estambres, amén de un estaminodio. El fruto es una cápsula cilíndrica y estrecha, dehiscente, que contiene numerosas semillas aladas.
Sumamente distintivo por sus vistosas flores rosadas, que aparecen cuando aún se encuentra desprovisto de follaje, a finales del invierno. Su madera se aprovecha en construcción, y a la infusión de su corteza se le atribuyen propiedades medicinales.
La corteza, de color castaño grisáceo, es dura y difícil de desprender; la medicina popular la emplea para las afecciones renales o vesicales. La madera es de un agradable color amarillento, apenas veteada, y muy dura y pesada (0,935 kg/dm³); por su contenido en taninos es muy resistente a la intemperie. Aunque se emplea relativamente poco en mueblería, debido a la dificultad de su trabajo, se aprecia para piezas de exterior por su dureza e impermeabilidad.[7]
Uno de los compuestos fitoquímicos producidos por esta especie más estudiados ha sido el lapachol,[] un producto natural fenólico aislado de la corteza de varias especies de Hadroanthus.Se probó como un posible tratamiento para algunos tipos de cáncer, pero luego ha caído en desuso debido a sus efectos secundarios tóxicos.
Las flores crecen en racimos y aparecen entre julio y septiembre, durante la temporada seca, cuando el árbol pierde sus hojas para mostrar aún más intensamente su colorido.
El Tajibo Rosado no solo es hermoso, también es resistente y valioso para el ecosistema. Puede alcanzar hasta 30 metros de altura y su madera es muy apreciada. Pero es en esta época cuando se convierte en el verdadero protagonista del jardín, atrayendo aves, abejas y a todos quienes disfrutan de la naturaleza.
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