Phormium verde
Cultivo:
El formio, originario de Nueva Zelanda, es una especie muy resistente. Crece en suelos arenosos preferentemente, bien drenados. Requiere de riegos moderados que mantengan la humedad constante en el sustrato, pero que no genere encharcamientos que puedan pudrir las raíces.
Se debe abonar durante el otoño con abono orgánico o compost, aportándolo al suelo o y entremezclándolo con el resto.
Multiplicación:
Se multiplican por división de rizoma a principios de primavera. También se pueden hacer germinar las semillas aunque es un método algo más dificil.
Phormium tenax
Nombre común: Formio, Lino de Nueva Zelanda
Características de Phormium como planta sostenible
Físicamente, tiene algún parecido a especies de la familia Agavaceae (aunque no pertenezca a ella), especialmente por la forma de sus hojas, aunque no son tan carnosas. Dichas hojas, tiene aspecto fibroso y pueden superar varios metros de longitud, con un ancho no superior a los 15 cm.
La tonalidad de las hojas no podría describirse con un solo color, ya que tiene mezclas rosadas, amarillentas y verdosas, dependiendo de la especie plantada. Una de las variedades más comúnmente conocidas y plantadas por todo el mundo es Phormium tenax.
cuidados de Phormium
Lino de Nueva Zelanda, Formio
• Suelo: Necesitan un suelo profundo, rico y con buen drenaje, preferiblemente de estructura franca o francoarenosa. Sin embargo, se adaptan también a suelos pobres, pedregosos o, todo lo contrario, a suelos pesados, siempre que no retengan agua. Les van mejor los sustratos levemente ácidos (pH 5,6 a 6,8), pero hay variedades rústicas que no sufren si es ligeramente alcalino.
• Clima: Viven mejor en las regiones de clima oceánico (es oriundo de las costas de Nueva Zelanda), pero se adaptan bien a otros climas. Las variedades más rústicas toleran perfectamente el viento y el aire salino. Son capaces de soportar entre -6 y -10 grados, así como nevadas, sin que se produzcan daños en las raíces. Del mismo modo, aguantan el calor seco de los meses de verano.
• Situación: Lo más adecuado es plantarlos al sol, donde los colores serán más intensos. Los de tonos más claros van mejor en semisombra.
• Riego: Los Phormium agradecen los riegos periódicos durante los meses de mayor desarrollo (primavera y verano), pero también pueden soportar épocas de sequía, ya que sus tejidos son capaces de acumular una importante cantidad de agua que le sirve a la planta de reserva. Eso sí, para no sufrir bajo estas condiciones, e incluso pasar un verano entero sin riego, deberán ser variedades rústicas y estar bien establecidas y arraigadas en el suelo de plantación. El mejor riego para estas plantas que requieren poca agua es por goteo.
• Plagas: No son plantas proclives al ataque de plagas. Las excepciones son la cochinilla algodonosa, que se instala en la base de las hojas, y se combate con insecticidas sistémicos o penetrantes, y los caracoles, que agujerean las hojas cuando son tiernas y aún están plegadas, y se ahuyentan con helicidas.