Venta de planta de tamarix en peru

Pueden ser arbustos caducifolios o perennifolios, o pequeños árboles entre 1 y 15 m de altura, formando densas arboledas o matas. El más grande, Tamarix aphylla, es un árbol perenne que puede alcanzar 15 m de alto.

Generalmente pueden vivir en suelos salinos, tolerando hasta 15.000 ppm de sal soluble, y tolerar álcalis.

Se caracterizan por ramas finas y follaje gris verdoso. La corteza de las ramas jóvenes es lisa y rojiza parda. Con la edad, se hacen pardo púrpura, y rugosas. Las hojas de 1 a 2 mm de longitud, solapadas unas con otras. Frecuentemente están incrustadas con secreciones de sal. Las flores de rosas a blancas aparecen en densas masas de 5 a 10 cm de longitud. En las puntas de las ramas, entre la primavera y el verano, mientras algunas otras spp. (e.g. T. aphylla) florecen en invierno.

El género Tamarix está adaptado al fuego, ya que posee largas raíces que penetran hasta la capa freática, aprovechando aguas subterráneas. Limitan la competencia con otras plantas mediante la absorción de la sal de las capas, la cual acumulan en su follaje y desde allí van depositando en la superficie del suelo, donde se concentra, siendo esa sal letal para muchas otras plantas.

El género Tamarix es muy complejo y la identificación de las especies es difícil, incluso para los especialistas. Suelen ser árboles o arbustos muy ramosos, cuyas hojas tienen forma de escama y se disponen alrededor de las ramillas como las tejas de un tejado. Además, tienen la capacidad de secretar las sales del sustrato por medio de unas pequeñas glándulas con forma de papilas. Las flores son pequeñas, pero son muy vistosas porque salen en racimos numerosos y alargados, blancos, cremas o rosados. Además, son muy aromáticas y melíferas.

Según Flora iberica hay Tamarix dalmatica Baum en Alicante, Murcia y Mallorca, pero otros autores (Villar, J.L. & al., 2012) ponen en duda la presencia de esta especie en la Península. Por otro lado, las plantaciones que con fines ornamentales se han hecho de las especies alóctonas T. ramosissima Ledeb. y T. chinensis Lour. se naturalizan con facilidad en cunetas, medianas y bordes de caminos, llegando a hacerse invasoras. Destacan durante la primavera al exhibir sus llamativas inflorescencias rosadas, si bien suelen ser arbustivas. A continuación figuran las especies autóctonas que hay en nuestro territorio:

1. Tamarix africana Poir. Ramillas negruzcas o parduscas muy oscuras. Flores de 5 pétalos en racimos de 5-8 mm de ancho, cuyo eje a veces tiene papilas, y que crecen en las ramillas viejas de otros años.

2. Tamarix boveana Bunge. Ramillas pardas o pardo-rojizas. Hojas con abundantes glándulas secretoras de sal. La mayoría de las flores tienen 4 pétalos en racimos de 8-10 mm de ancho.

3. Tamarix canariensis Willd. Ramillas purpúreas o pardo-rojizas. Hojas con abundantes glándulas secretoras de sal. Flores de 5 pétalos en racimos florales menores de 5 mm de ancho, que nacen en las ramillas jóvenes. Además, el eje del racimo tiene papilas.

4. Tamarix gallica L. Ramillas pardas o purpúreas. Hojas con pocas glándulas secretoras de sal o sin ellas. Flores de 5 pétalos en racimos florales menores de 5 mm de ancho cuyo eje carece de papilas.

5. Tamarix mascatensis Bunge. Ramillas rojizas o parduscas. Flores de 5 pétalos en racimos florales de 3-5 mm de ancho.

6. Tamarix parviflora DC. Ramillas pardas o purpúreas. La mayoría de las flores tienen 4 pétalos en racimos florales de 4-6 mm de ancho.

La copa de color rosa pálido de este pequeño árbol forma parte del paisaje de primavera de las costas, marismas y riberas de agua dulce del Mediterráneo. El taray, tamarisco, tamariz o tamarisc es muy habitual en las playas, ya que vive bien en los terrenos salobres, incluso empapados de agua (es hidromorfo), y junto a los estanques. Emite pequeñísimas flores rosa pastel o blancas en la madera del año (nueva) antes de que broten las hojas. Se adapta a situaciones climáticas muy diversas, incluso al frío intenso (-29º, zonas 5-10), el calor fuerte y la sequía. No necesita cuidados especiales. Puede alcanzar entre cinco y ocho metros de altura y crece rápidamente.

Estructura, follaje y raíz

Por sus ramas finas y flexibles, la silueta de este tamarisco recuerda un gran arbusto o un árbol de porte llorón y aspecto plumoso. Sus pequeñas hojas verdeazules en forma de pequeñas escamas se imbrican recubriendo por completo las ramillas, que recuerdan las de los cipreses. A través del follaje esta planta expulsa el exceso de sal en forma de minúsculos cristales. La corteza del tronco y las ramas viejas es parduzca y agrietada. Cuenta con un sistema radicular pivotante que puede profundizar varios metros en busca de agua, y otro más superficial, que se extiende horizontalmente y le permite producir retoños.

Flores

Sus minúsculas flores (2-3 milímetros) de cinco pétalos son de color rosa claro y tienen cinco estambres en el centro. Surgen agrupadas en forma de densas espigas cilíndricas entre abril y junio. Los frutos son cápsulas dehiscentes que contienen semillas provistas de un penacho.

Cultivo y cuidados

Su situación ideal es a pleno sol, lo que asegura una copiosa floración. Se adapta a todo tipo de suelos, incluso calizos, aunque los prefiere ligeros. Es capaz de vivir con los pies mojados durante algunos periodos del año y quedarse sin agua en el verano. No requiere mantenimiento y se puede podar al final del invierno para darle forma.

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