Venta de Bonsai Peral enano japonés en Peru

Cuidados de un bonsái de peral

El peral japonés o nashi es un árbol que se adapta a gran variedad de climas y condiciones diferentes. Se puede cultivar tanto a pleno sol como a semisombra, pero siempre siendo conscientes que el riego variará en función de la exposición solar.

Es importante controlar la humedad en zonas muy húmedas, ya que tiene cierta tendencia a ser atacado por los hongos. En cualquier caso podemos rociar esporádicamente con un fungicida preventivo de amplio espectro para evitar este tipo de problemas.

Por otro lado, es bastante interesante cultivar esta especie en zonas más frías, ya que las coloraciones otoñales serán mucho más intensas y la floración en primavera, más abundante.

Ubicación de un bonsái de peral

Aunque se adapta relativamente bien a muchos tipos de emplazamientos, lo ideal es que reciba el sol de la mañana, pues es mucho más benigno.

En cualquier caso, podemos usar una malla de sombre durante el verano para evitar el calor y la sequedad excesiva en las horas centrales del día.

Como recurso opcional, podemos situar al bonsái en una orientación más sombreada durante los meses más calurosos del año..

Riego y abonado de un bonsái de peral

Como norma general, regaremos en cuanto el sustrato comience a secarse en su parte superficial. Es conveniente no regar en exceso en los meses más fríos, así como no pulverizar la copa del árbol, pues esto podría provocar la aparición de hongos en las hojas.

A ser posible, emplearemos agua embotellada o agua filtrada con ósmosis para regar a nuestro bonsái de pyrus.

En cuanto al abonado, emplearemos un fertilizante orgánico de liberación prolongada con un buen equilibrio de NPK. Lo iremos reponiendo cada 15-20 días durante toda la etapa de periodo vegetativo (primavera-otoño)

Sustrato y trasplante de un bonsái de nashi

Es importante emplear un sustrato que tenga cierta capacidad de retención de agua y, que a su vez sea drenante. Por ejemplo podríamos emplear akadama con pomice a partes iguales, o bien akadama con un pequeño porcentaje de kiryuzuna.

En cualquier caso no es necesario aportar una parte de tierra ácida, pues se adapta a muchos tipos distintos de PH.

En cuanto al trasplante, lo haremos al final del invierno, justo antes de que se abran las yemas. Se pueden cortar raíces más gruesas, ya que como la mayoría de especies caducas, toleran una fuerte poda radicular. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que una fuerte poda de raíces va a retrasar y frenar el crecimiento de la planta, por lo que solo trasplantaremos cuando sea necesario.

La recolección de bonsái consiste en encontrar material de bonsái apropiado en su estado salvaje, removerlo de su posición, y replantarlo en un recipiente para su desarrollo como bonsái. La recolección puede comprender materiales salvajes de zonas boscosas naturales, o especímenes cultivados que se los puede encontrar en parques y jardines.4​ Por ejemplo, plantas maduras de parquizaciones que son desechadas en un sitio en construcción pueden brindar excelente material para desarrollar un bonsái. Árboles que han formado parte de cercos vivos, y que durante muchos años han sido podados a una altura determinada, poseen troncos gruesos y retorcidos que atraen a los recolectores de bonsái. En aquellos sitios que se encuentran en cercanías de una frontera de árboles (la línea más allá de la cual no crecen árboles, sea a causa de la altitud, temperatura, humedad del suelo, u otras condiciones), es posible encontrar sobrevivientes con cierta edad y naturalmente enanos.

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